Apple demanda a OpenAI: su negocio de hardware está 'podrido hasta la médula' con secretos robados
Apple presentó una demanda en el Distrito Norte de California acusando a OpenAI de robo sistemático de secretos comerciales — desde entrevistas con piezas de Apple para 'mostrar y contar' hasta un ingeniero que habría conservado su portátil corporativo para extraer archivos confidenciales. OpenAI lo niega.
Apple demandó a OpenAI por robo de secretos comerciales el 10 de julio, ante el Tribunal de Distrito del Norte de California. El lenguaje de la demanda es inusualmente feroz para los estándares legales de Cupertino: Apple describe el negocio de hardware de OpenAI como “podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente”, y sostiene que el robo operó “a todos los niveles, desde miembros de su equipo técnico hasta su director de hardware”.
Ese director de hardware es Tang Tan, señalado directamente en la demanda. Tan pasó 24 años en Apple, donde llegó a vicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, antes de fichar por OpenAI. Apple alega que dirigió a empleados de Apple que se entrevistaban con OpenAI para que compartieran secretos de la compañía — incluida la instrucción de llevar “piezas reales” de Apple a las entrevistas para sesiones de “mostrar y contar”. La demanda añade que OpenAI usaba los nombres en clave de proyectos internos de Apple en sus procesos de contratación.
El segundo demandado con nombre propio es Chang Liu, ingeniero eléctrico de sistemas sénior con ocho años en Apple. Según la demanda, Liu conservó su portátil corporativo tras marcharse, descubrió un fallo que le daba acceso al almacenamiento en la nube de Apple y — mientras desarrollaba hardware para OpenAI — accedió y descargó decenas de archivos confidenciales de la red de Apple. Si esa acusación se sostiene, el caso pasa de reclutamiento agresivo a algo mucho más parecido a una intrusión informática.
Apple pide que se prohíba a OpenAI usar o divulgar sus secretos, la devolución de los materiales confidenciales y órdenes de preservación de pruebas. La respuesta de OpenAI cabe en una frase: “No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas”.
El contexto hacía inevitable el choque. OpenAI compró io Products, la startup de diseño de Jony Ive, por unos 6.500 millones de dólares en 2025, y desde entonces ha montado una división de hardware de consumo: más de 400 exempleados de Apple trabajan ya allí, muchos procedentes de los equipos de diseño de chips, hardware e IA en el dispositivo. io Products figura en la demanda; Ive, no. Es, además, la misma pareja que metió ChatGPT dentro de Apple Intelligence en 2024. Esa alianza está muerta a todos los efectos — Apple ya trasladó el motor de Siri a Gemini, de Google.
Los tribunales de California hacen difícil ganar casos de fichajes: el estado prohíbe las cláusulas de no competencia y contratar talento rival es legal. Pero la demanda de Apple se apoya en objetos concretos — piezas en salas de entrevista, un portátil retenido, archivos descargados —, no en currículums. Waymo le sacó a Uber 245 millones de dólares con una estructura fáctica parecida. OpenAI prepara su salida a bolsa. No puede permitirse años de discovery sobre cómo nació su división de hardware.