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Nube e Infraestructura 10 de agosto de 2026 5 min read

Amazon impulsa una planta de gas de 7,65 GW en Texas que sería la mayor emisora de CO2 de EE. UU.

Amazon respalda la planta GW Ranch en el condado de Pecos: 35 turbinas de gas y 7,65 gigavatios para un nuevo campus de centros de datos de IA, con permiso para emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año. Superaría a cualquier central eléctrica operativa en el país.

Amazon impulsa una planta de gas de 7,65 GW en Texas que sería la mayor emisora de CO2 de EE. UU.

Amazon está detrás de la que sería la central eléctrica más contaminante de Estados Unidos. La compañía ha adquirido un emplazamiento vinculado a GW Ranch, un proyecto de gas natural en el condado de Pecos, en el oeste de Texas, desarrollado por Pacifico Energy: 35 turbinas de gas capaces de generar hasta 7,65 gigavatios, dedicados a alimentar un nuevo campus de centros de datos de IA. Texas ha autorizado a la planta a emitir hasta 33 millones de toneladas métricas de CO2 al año, una cifra que supera a todas las centrales actualmente en operación en el país.

La escala cuesta de asimilar. 7,65 GW equivalen aproximadamente a siete grandes reactores nucleares, construidos como fuente de energía privada y desconectada del contador público. Amazon comprará la electricidad directamente a la instalación en lugar de tirar de la red texana — al menos al principio —, de modo que uno de los mayores proyectos de generación de América existirá para servir las cargas de IA de un único cliente.

La defensa de Amazon tiene dos patas. Primera: operar fuera de la red protege a los consumidores texanos de financiar nueva infraestructura eléctrica para la demanda de IA — una preocupación real, porque las subidas de precios provocadas por los centros de datos ya son tema político en varios estados. Segunda: la compañía dice estar “explorando oportunidades” de solar y baterías en el propio emplazamiento y usará agua subterránea salobre no potable para la refrigeración, evitando presionar el acuífero local. Amazon insiste además en que sigue “comprometida con su objetivo de ser neutra en carbono en 2040”.

Ahí es donde los números dejan de cuadrar. Una planta con permiso para 33 millones de toneladas anuales de CO2 — más de lo que emiten algunos países enteros — no se compensa con créditos renovables como si fuera un error de redondeo. Amazon pasó años presumiendo de ser el mayor comprador corporativo de energía renovable del mundo. GW Ranch muestra qué ocurre cuando el despliegue de la IA choca con la realidad física: la solar y la eólica no pueden entregar potencia firme a escala de gigavatios 24/7 en los plazos que exige la carrera del cómputo, la nuclear tarda una década, y los hyperscalers están volviendo discretamente al gas.

Amazon no está sola. Meta, Microsoft y xAI han firmado acuerdos de gas o construido capacidad propia para campus de IA en los últimos dieciocho meses, y la propia Amazon invierte en paralelo en nuclear. Pero GW Ranch es el compromiso más grande y explícito hasta la fecha, y sienta un precedente: los mayores nuevos emisores del sector eléctrico estadounidense serán tecnológicas, no eléctricas.

Para desarrolladores y startups, la lectura práctica va de costes: el precio del cómputo sigue al precio de la energía, y los hyperscalers que construyen generación privada a escala de gigavatios están apostando a décadas vista a que la demanda de IA lo justifica. Las promesas de neutralidad en carbono para 2040 necesitarán una contabilidad cada vez más creativa para sobrevivir a esa apuesta.

Fuentes

Amazon AWS data centers energy