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Grandes Empresas 29 de abril de 2026 5 min read

True Anomaly recauda 650 millones a una valoración de 2,200 millones para construir interceptores espaciales para el 'Golden Dome' de Trump

La startup de defensa espacial cerró una Serie D de 650 millones liderada por Eclipse y Riot Ventures, y se une a once empresas más —incluidas Anduril y SpaceX— que compiten por 3,200 millones en contratos de la Fuerza Espacial estadounidense para desarrollar interceptores orbitales.

True Anomaly recauda 650 millones a una valoración de 2,200 millones para construir interceptores espaciales para el 'Golden Dome' de Trump

True Anomaly cerró el 28 de abril una ronda Serie D de 650 millones de dólares, lo que eleva el capital total recaudado por la compañía a 1,000 millones y su valoración a 2,200 millones. La ronda estuvo liderada conjuntamente por Eclipse y Riot Ventures, con la participación de Paradigm, Atreides, G Squared, VanEck y una financiación de deuda de 50 millones a través de Stifel Bank.

El momento no es casual. True Anomaly es una de las doce empresas —junto con Anduril, SpaceX, L3Harris y Northrop Grumman— preseleccionadas por la Fuerza Espacial de EE.UU. para contratos de hasta 3,200 millones de dólares destinados a desarrollar tecnología de interceptores orbitales para el “Golden Dome”, el propuesto escudo antimisiles del presidente Trump. Con un presupuesto de 185,000 millones de dólares, Golden Dome es la iniciativa de defensa espacial más ambiciosa desde la Iniciativa de Defensa Estratégica de Reagan. La Casa Blanca presentó su solicitud de financiación al Congreso en marzo; los contratos definitivos aún no se han adjudicado.

El producto central de True Anomaly es la nave espacial Jackal: un satélite autónomo diseñado para interceptar objetos en órbita terrestre baja, desde satélites adversarios hasta misiles balísticos entrantes. La empresa ya tiene hardware en órbita tras una misión de demostración en 2024, lo que la distingue de varios competidores en Golden Dome que todavía están en fase de diseño.

El CEO Even Rogers declaró que el capital fresco se destinará a casi duplicar la plantilla hasta los 500 empleados para finales de 2026 y a acelerar la producción de la plataforma Jackal. La compañía tiene su sede en Denver, que se ha convertido en el epicentro no oficial de la defensa espacial comercial estadounidense.

La ronda refleja un auge generalizado en la inversión en tecnología de defensa desde la invasión rusa de Ucrania, que normalizó la idea de que startups financiadas por capital riesgo puedan suministrar capacidades militares soberanas. True Anomaly opera en un segmento especialmente disputado: el ejército estadounidense ha declarado públicamente que China y Rusia están desplegando sistemas “contra-espacio” capaces de inutilizar satélites americanos, y los interceptores orbitales son la respuesta propuesta.

No faltan las complicaciones. Los sistemas de armas en el espacio plantean interrogantes jurídicos bajo el Tratado del Espacio Exterior de 1967, que prohíbe colocar armas de destrucción masiva en órbita pero guarda silencio sobre interceptores convencionales. El precio de 185,000 millones de Golden Dome también enfrenta el escepticismo de legisladores de ambos partidos preocupados por el déficit.

Lo que resulta innegable es que el capital fluye. True Anomaly recaudó 100 millones en 2024 y ha cuadruplicado esa cifra en una sola ronda. Con la adjudicación de los contratos de la Fuerza Espacial prevista para el segundo semestre de 2026, la distancia con rivales como Anduril —valorada en 28,000 millones— podría acortarse con rapidez.

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